Mi voz cambia. Hablo y de repente sale un gallo, se quiebra o se pone más aguda. ¿Por qué? Ya sé que me está cambiando la voz, pero ¿Qué me está pasando?
Pues… te sucede algo parecido a las orugas que se transforman en mariposas, estás pasando por la llamada muda de la voz. Esto lo notan especialmente los chicos, porque veréis, os explico el gran cambio que tenéis que dar.
Nos vamos a centrar en el rango vocal. ¿Qué es? Bueno, se trata de todas las notas que tu voz puede hacer, desde la nota más grave a la nota más aguda. ¡Pero claro! No pensarás que tu voz tiene todas las notas que existen. Para eso vamos a ver la siguiente imagen, un piano es el instrumento que mejor nos ayuda a comprenderlo.
Como ves, hay unas barras de colores que van desde una nota hasta otra y que tienen un nombre cada una. Cada barra representa el rango vocal de una persona. ¡Claro, es que las voces se clasifican porque existen distintos tipos de voces!
Entonces vemos que el bajo (morado), el barítono (azul oscuro), y el tenor (azul claro), son las voces más graves. Esas voces corresponden a las voces masculinas. ¡PERO OJO! No a las de un niño.
Después tenemos las voces de contralto (rojo), mezzosoprano (naranja), y soprano (amarilla), las voces femeninas de las mujeres, que son las más agudas.
¿Y los niños y niñas? Pues verás, las llamadas voces blancas, tanto de niños como de niñas, no tienen un rango vocal tan amplio, abarcando solo desde de la nota do4, que es la que está marcada en verde, hasta aproximadamente una nota la4, que si contamos con la nota marcada en verde sería la sexta. Eso significa que el rango no llega a tener ni ocho tonos, o como conocemos en la música, una octava. Nuestras cuerdas (o pligues) vocales son estrechas y cortitas y la laringe no es muy larga. Cuando comenzamos a crecer para convertirnos en hombres y mujeres, la laringe se agranda, siendo más larga, y descendiendo. También se desarrolla la nuez, y las cuerdas vocales se ensanchan y alargan, dando lugar a notas más graves. En el caso de los varones, descenderán su rango a una octava inferior.
Digamos que tu aparato fonador está en obras, y la zona no debería ‘pisarse’ hasta que estuviesen acabadas, pero nosotros no podemos hacer eso, así que mientras se va ajustando, la voz se adapta como puede.
¡Fíjate! Es toda una metamorfosis.
