La estructura molecular del agua tiene memoria y es sensible a estímulos externos como las emociones y la vibración en la música. Hasta tal punto que es capaz de crear formas en torno a un patrón exagonal de forma variable a estos estímulos. Recordemos que somos agua en más del 60% de nuestro cuerpo
El precursor de este fenómeno es el investigador japonés Masaru Emoto, que partiendo de gotas congeladas de agua pura, recabó en dichas alteraciones a través de experimentos observando las estructuras moleculares del agua variando su estímulo con diferentes estilos musicales y o carga emocional en las palabras.
Cuanto más bella y elaborada es la música, más hermosa se nos muestra el agua en secreto, en su esencia.
¡¡¡Al final, parece ser que somos mucho más sensibles y complejos aún de lo que creíamos!!!
